Clínica clandestina “Detox” ofrecía procedimientos riesgosos y económicos antes de la desaparición de Blanca Adriana Vázquez Montiel

La desaparición de Blanca Adriana Vázquez Montiel ha puesto bajo escrutinio las operaciones de la clínica estética “Detox”, ubicada en la Calzada Zavaleta de Puebla. El establecimiento, dirigido por Diana Alejandra Palafox Romero, funcionaba sin los permisos sanitarios requeridos y sin que su propietaria cuente con cédula profesional, de acuerdo con información oficial.

Durante su funcionamiento, la clínica “Detox” ofrecía un amplio catálogo de procedimientos quirúrgicos y ginecológicos considerados de alto riesgo, muchos de los cuales requieren supervisión médica especializada. Entre los servicios anunciados se encontraban liposucciones con tecnología Microaire (PAL) y técnicas promocionadas como de rápida recuperación, además de tratamientos como “estrechamiento vaginal”, colocación de implantes hormonales denominados “chips sexuales” y terapias estéticas variadas, incluyendo endolifting facial, aplicación de botox, ácido hialurónico y procedimientos regenerativos.

La estrategia de la clínica consistía en atraer a clientas mediante precios significativamente bajos, como liposucciones desde 14 mil pesos, y promesas de resultados inmediatos, minimizando los riesgos asociados a estas intervenciones. De acuerdo con material promocional, las operaciones eran descritas como ambulatorias y de bajo riesgo, a pesar de tratarse de procedimientos que, según expertos en salud pública, requieren condiciones de máxima seguridad y supervisión médica autorizada.

Tras la desaparición de Blanca Adriana Vázquez Montiel, quien fue vista por última vez en el consultorio número 2511 luego de sufrir una convulsión durante un tratamiento de abdomen, se han recibido numerosos testimonios de ciudadanos que estuvieron a punto de contratar los servicios de “Detox”. Algunos de ellos señalaron que los bajos costos y la promoción de temporada resultaban atractivos, mientras que otros manifestaron haberse retirado del lugar al percibir un ambiente poco profesional e informal.

Posterior a la difusión del caso y tras la intervención de la Fiscalía General del Estado, se realizó un operativo en el lugar. Testigos reportaron que el personal de la clínica eliminó rápidamente contenido de sus redes sociales, aunque usuarios han detectado actividad intermitente en cuentas relacionadas con la propietaria y su equipo.

Hasta el momento, Diana Alejandra Palafox Romero, su hijo y una enfermera asistente permanecen prófugos, siendo buscados por las autoridades en relación con el caso de desaparición de la madre de familia de 37 años. Las investigaciones continúan en curso y las autoridades han reiterado el llamado a la población para que evite recurrir a servicios médicos no regulados, subrayando la importancia de verificar la experiencia y acreditación de los profesionales de la salud.

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