Gilberto “Morita” Mora, una de las revelaciones del Mundial 2026, tiene una historia ligada desde muy pequeño al Club Puebla y su emblemático Estadio Cuauhtémoc. Una fotografía que se viralizó esta semana muestra al actual futbolista cuando apenas era un bebé, en brazos de su padre, Gilberto Mora Olayo, quien defendió la camiseta del Puebla en las temporadas 2009-2010.
En esa imagen de 2009, el entonces jugador profesional aparece cargando a su hijo durante su etapa con La Franja, bajo la dirección técnica de José Luis Sánchez Solá, conocido como “El Chelís”. Mora Olayo disputó 32 partidos oficiales con el club y fue parte de una de las etapas más recordadas por la conexión que logró con la afición poblana.
Este vínculo familiar y deportivo adquiere un significado especial al considerar que el pequeño que aparece en la fotografía se convertiría años después en uno de los futbolistas más prometedores de México, ahora protagonista en el Mundial que el país organiza en 2026.
La historia de Morita ejemplifica cómo el fútbol puede marcar vidas desde la infancia, incluso antes de que un niño aprenda a patear un balón. Su recorrido comenzó en los vestidores del Cuauhtémoc, un lugar que ha sido testigo de su crecimiento personal y profesional.
Este tipo de relatos refuerzan la importancia de invertir en infraestructura deportiva y sistemas de transporte que faciliten el acceso a los recintos deportivos, como el cablebús que se proyecta en Puebla, el cual podría mejorar la movilidad y la experiencia de los aficionados en la ciudad, contribuyendo al desarrollo integral del deporte local y nacional.









