El gobierno de Canadá anunció que, a partir del lunes 20 de julio de 2026, prohibirá el ingreso de extranjeros que hayan estado en la República Democrática del Congo durante los últimos 21 días. Esta medida forma parte de las acciones para contener el riesgo de propagación del brote de ébola que afecta a esa región africana.
La restricción se aplica exclusivamente a quienes hayan viajado recientemente a ese país, y no a todos los extranjeros en general. Las autoridades canadienses explicaron que el objetivo es reducir el riesgo sanitario, aunque mantienen que el peligro para la población canadiense sigue siendo bajo.
Además, la orden obliga a las aerolíneas comerciales y privadas a impedir el embarque hacia Canadá de personas que se encuentren dentro de este supuesto. Paralelamente, continúan vigentes las medidas sanitarias para ciudadanos canadienses y residentes permanentes que regresen de la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur, quienes deberán someterse a evaluaciones médicas y cuarentena.
Esta decisión se toma a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado evitar restricciones generales a los viajes, argumentando que podrían dificultar la respuesta internacional frente al brote. Sin embargo, Ottawa sostuvo que las acciones responden a un criterio de precaución y siguen la línea adoptada por otros países de Norteamérica.
De acuerdo con las autoridades sanitarias, el brote en la República Democrática del Congo ha provocado más de 2,100 contagios y más de 800 fallecimientos, lo que lo convierte en una de las emergencias sanitarias más importantes registradas recientemente en la región.
Canadá precisó que las medidas son temporales y serán evaluadas conforme evolucione la situación epidemiológica, mientras mantiene la vigilancia en sus fronteras y la coordinación con organismos internacionales de salud.









