El gobierno de Venezuela ha solicitado formalmente al Reino Unido la liberación de las reservas de oro que se encuentran resguardadas en el Banco de Inglaterra, con el propósito de destinar esos recursos a la reconstrucción del país tras los devastadores sismos que lo afectaron recientemente.
La administración venezolana sostiene que estos activos pertenecen al Estado y que su liberación permitiría financiar la atención a los damnificados, la reconstrucción de infraestructura y el restablecimiento de servicios esenciales en las zonas más afectadas por los terremotos.
Esta petición se produce en medio de una emergencia humanitaria que ha dejado miles de víctimas y cuantiosos daños materiales. La magnitud de la tragedia ha superado la capacidad financiera inmediata del país, según han advertido organismos internacionales.
La disputa por el control del oro venezolano en el Reino Unido se mantiene desde hace varios años, luego de que tribunales británicos respaldaran la posición del Reino Unido sobre quién puede ejercer el control de esos activos, manteniendo congeladas las reservas depositadas en Londres mientras persisten los litigios internacionales.
En paralelo, la Organización de las Naciones Unidas ha lanzado un llamado para recaudar recursos de emergencia, y diversos especialistas han planteado que Venezuela necesita acceso a sus propios activos congelados para acelerar la reconstrucción.
Además, más de un centenar de economistas han solicitado a Estados Unidos flexibilizar las sanciones económicas sobre Venezuela, argumentando que el acceso a recursos financieros es indispensable para atender la emergencia humanitaria derivada de los sismos.
Los terremotos provocaron daños de gran magnitud en viviendas, infraestructura pública y servicios básicos, generando una de las crisis humanitarias más severas que ha enfrentado el país en los últimos años. El costo estimado de la reconstrucción asciende a decenas de miles de millones de dólares.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas, el gobierno venezolano insiste en que la liberación de sus reservas constituye un paso fundamental para acelerar la recuperación de las comunidades afectadas y reducir la dependencia de la ayuda internacional.









